La Villa Real de Navalcarnero, por su ubicación y por su tradición histórica, siempre ha estado muy ligada al medio natural. Durante quinientos años, el campo ha sido el principal medio de subsistencia de las familias de la localidad. Y tal vez por esa razón, no hemos perdido nunca nuestros vínculos de unión con la tierra.
Los parajes que conforman Navalcarnero nos enseñan, que la naturaleza es sincera, contundente y directa. Actúa como la gran madre que no da explicaciones porque nunca las pide y quiere, que por encima de todo que la vida continúe. Y, así, es hermoso contemplar como renace día a día el Río Guadarrama, la Mina del Mingo, la Fuente de Valdeyesos, los Pozos Viejos, etc.
Por este motivo , Navalcarnero acoge gustoso a innumerables visitantes que vienen huyendo de las grandes urbes y que añoran la tranquilidad del paisaje rural.
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